No recomendamos el redimensionamiento artificial de la imagen.
Es una práctica común intentar aumentar la resolución de una imagen (por ejemplo, de 72 DPI a 300 DPI) con la esperanza de mejorar su calidad para la impresión. Sin embargo, los softwares de edición no pueden crear detalles que no existan en la captura original.
El impacto en la calidad de impresión: Al forzar el aumento de las dimensiones del archivo (interpolación), la imagen no gana definición real. Al contrario, este proceso tiende a degradar la calidad visual, resultando en una imagen con falta de nitidez (aspecto desenfocado) o con acentuación de ruido digital (aspecto granulado o con puntillismo visible).
Nuestra recomendación técnica: Envía siempre el archivo original. Nuestros equipos de impresión profesional están calibrados para garantizar resultados de excelencia con archivos a partir de 200 DPI nativos.
Es preferible preservar la nitidez natural del archivo original que intentar manipularlo digitalmente, lo que introducirá, inevitablemente, artefactos indeseados en la impresión final.